¡ Que nuestra Familia se
convierta en foco y hoguera
ardiente de un amor auténtico,
creador,enaltecedor y universal!
Por un bien tan grande ningún
precio es demasiado alto, ni
siquiera la pérdida de mi libertad
y la renuncia a alegrías exteriores.
¡Gustoso pago este precio de
rescate y cualquier otro que Dios
desee y exija, con talque nuestra
Familia sea santa y fecunda hasta
el fin de los tiempos!
(Carta del Carmelo,
24 de diciembre de 1941)
